Andando a ciegas, a tientas, a trompicones por tu casa, despejando dudas, evitando muebles imaginarios, encendiendo luces que no alumbran, soñando despierto mientras tu te duermes por las esquinas. Abrazando el aire que respiras, acurrucándome entre cojines y abrigándome bajo tus piernas. Y esperaré, sabiendo que nunca llegarán, palabras tiernas como magdalenas, sonrisas cómplices y alguna mano perdida jugando con mi ombligo. Suplicaré en silencio besos como golosinas, con un susurro inaudible, tragándome mis palabras, para que no despiertes, que te pones hecha una fiera vida mía. Acariciaré tu cara sin tocarte, sin transferencia, te miraré, eso ya lo sabes, embelesado, como mosca en tela de araña, resignado, sin fuerzas para escapar. Te hablaré sin que palabras salgan por mi boca, te diré que estás muy bonita esta noche, miraré tu cuerpo, ese regalo, espero que no despiertes en ese momento, que te conozco mal pensada. Pero todo eso no servirá para nada si abres los ojos y me miras, oscura y torturada, dolida, vencida y engañada. Porque tu mirada hiere, prefiero que duermas y yo sueñe.
Andando a ciegas, a tientas, a trompicones por tu casa, despejando dudas, evitando muebles imaginarios, encendiendo luces que no alumbran, soñando despierto mientras tu te duermes por las esquinas. Abrazando el aire que respiras, acurrucándome entre cojines y abrigándome bajo tus piernas. Y esperaré, sabiendo que nunca llegarán, palabras tiernas como magdalenas, sonrisas cómplices y alguna mano perdida jugando con mi ombligo. Suplicaré en silencio besos como golosinas, con un susurro inaudible, tragándome mis palabras, para que no despiertes, que te pones hecha una fiera vida mía. Acariciaré tu cara sin tocarte, sin transferencia, te miraré, eso ya lo sabes, embelesado, como mosca en tela de araña, resignado, sin fuerzas para escapar. Te hablaré sin que palabras salgan por mi boca, te diré que estás muy bonita esta noche, miraré tu cuerpo, ese regalo, espero que no despiertes en ese momento, que te conozco mal pensada. Pero todo eso no servirá para nada si abres los ojos y me miras, oscura y torturada, dolida, vencida y engañada. Porque tu mirada hiere, prefiero que duermas y yo sueñe.
